Pierre-Louis Pierson
Pierre-Louis Pierson (Hinckange (Mosela), 13 de diciembre de 1822 – París, 22 de marzo de 1913) fue un fotógrafo de retratos francés.
Su estudio estaba situado en el número 5 del bulevar des Capucines, en el límite entre los distritos 2 y 9 del centro de París.
Inicialmente utilizando el daguerrotipo, el estudio Pierson-Mayer se convirtió en uno de los primeros en especializarse en fotografía de retrato retocada con acuarela u óleo. El emperador francés Napoleón III llegó a preferir su estudio, sobre todo tras establecer el Segundo Imperio Francés en 1852.
Pierson creó numerosos retratos de la familia imperial francesa durante el apogeo del Segundo Imperio.
Entre 1855 y 1862, en el auge del estudio Pierson-Mayer, acudieron allí para fotografiarse personas de todo tipo, incluyendo la corte imperial, la aristocracia, poderosos empresarios, actrices y músicos. Pierson y los hermanos Mayer fotografiaron a los reyes de Wurtemberg, Portugal y Suecia. A partir de 1862, su clientela se volvió más variada y, para 1866, incluía a personas de todos los estratos socioeconómicos.
Pierson conoció a la condesa de Castiglione en 1856 y sería su fotógrafo oficial durante cuarenta años. En 1867, Pierson expuso su retrato de la condesa, posando como la Reina de Corazones, en la sección francesa de fotografía de la Exposición Universal de París de ese año.
Pierson y la condesa iniciaron una intensa colaboración como fotógrafa y modelo entre 1861 y 1867, durante la cual ella se convirtió en una maestra del arte de la puesta en escena y desarrolló roles de virgen, mujer maltratada, madre y mujer elegante vestida con atuendos extravagantes. En un ambiente lúdico, dejado en gran medida a la improvisación, la condesa, con la ayuda de Pierson, creó múltiples personalidades. Vestidos, peinados y actitudes fueron estudiados con gran impacto dramático. Gracias a los efectos de los espejos, pudo presentar diferentes concepciones de sí misma al mismo tiempo. Algunos estudios muestran su cabello extendido; otros, corto. Siempre a su disposición, Pierson fotografió sus piernas y pies al descubierto, considerados imágenes eróticas, muy atrevidas para la época.
Sin embargo, durante la vida de la condesa, estas fotos fueron un secreto suyo y de Pierson. Entre 1856 y 1895, la condesa posó para más de 450 retratos. Esta frenética serie de fotos, bastante inusual para la época, fue uno de los primeros ejemplos del autorretrato fotográfico.